Origen.
Hoy
en día se hacen estudios profundizados en el lenguaje oral: cuándo
se originó, la evolución que tuvo... Pero poco se estudia sobre el
lenguaje de signos.
Sorprendentemente, el lenguaje de signos es algo que siempre ha existido en la sociedad,
pues el ser humano tiene la necesidad de comunicarse con su entorno y
expresarse con él. Al igual que el lenguaje, la lengua de signos ha
ido evolucionando a lo largo de los siglos hasta llegar a tener su
propio alfabeto, tomando la misma importancia que todos los lenguajes
en el mundo, pues es uno más.
La
lengua de signos es una lengua
natural de expresión
y configuración gesto-espacial con la que las personas sordas pueden
comunicarse socialmente con cualquier persona que la conozca.
Mientras que con el lenguaje oral la comunicación se establece en un
canal vocal-auditivo, el lenguaje de señas lo hace por un canal
gesto-viso-espacial.
El
origen
de esta lengua,
es tan antiguo como la
humanidad, y se siguen empleando entre comunidades distintas, como
los amerindios de la región de las Grandes Llanuras de América
Norte, que usaban una lengua de señas para hacerse entender entre
etnias que hablaban lenguas muy diferentes con fonologías
extremadamente diversas.
En
Manhattan, por ejemplo, vivía una tribu en la que un gran número de
sus miembros eran sordos y se comunicaban por gestos casi
exclusivamente. Un caso similar, se desarrolló en la isla de
Martha’s Vineyard, al sur del estado de Massachusetts, donde
debido
al gran número de sordos se empleó una lengua de señas que era de
uso general también entre oyentes,
hasta principios del siglo XX. Pese a esto, no existen referencias
documentales sobre estas lenguas antes del siglo XVII.
Los
datos que se poseen, tratan sobre todo de sistemas y métodos
educativos para personas sordas.
En
el año 1620 Juan
de Pablo Bonet publica su Reducción
de las letras y Arte para enseñar a hablar a los Mudos,
considerado como el primer tratado moderno de Fonética y Logopedia,
en el que se proponía un método de enseñanza oral de los sordos
mediante el uso de señas alfabéticas configuradas unimanualmente,
que se divulgó en toda Europa, y después en todo el mundo, el
alfabeto manual, útil para mejorar la comunicación de los sordos y
mudos.
En
esta obra aparece un abecedario ilustrado mediante grabados
calcográficos de los signos de las manos que representan las letras
del alfabeto latino. Del tratado sobre Reducción
de las letras y Arte para enseñar a hablar a los Mudos
se hicieron traducciones a las principales lenguas de cultura. Sobre
la base del alfabeto divulgado por Bonet, Charles-Michel
de l’Épée publica el siglo XVIII su alfabeto,
que básicamente es el que ha llegado hasta la actualidad, siendo
conocido, internacionalmente como alfabeto manual español.
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