Aprendizaje de la lengua de signos.

Etapas de la lengua de signos en el niño.


Las investigaciones apuntan que los bebés adquieren la lengua de signos de forma natural y espontánea. El niño con deficiencias auditivas asimila este modo de comunicarse a la misma edad en que los pequeños oyentes comienzan a hablar. Ello explica que la lengua de signos se desarrolle en etapas similares a las del lenguaje oral:


  • 1. Balbuceo con las manos: Entre los 9 y los 12 meses, antes de que pudieran aparecer los primeros signos lingüísticos, los bebés sordos ya utilizan las manos (igual que los oyentes). Así lo concluye una investigación realizada por Laura Anne Petitto y Paula Marentette, del departamento de Psicología de la Universidad de McGill (Canadá). Los pequeños no oyentes cambian de forma repetitiva la orientación de las manos, en un modo que difiere del que usan los bebés que sí pueden oír.
  • 2. Primeros signos: A partir del primer año, se pueden identificar los primeros signos definidos en los bebés con problemas de audición; aunque en niños de padres sordos pueden aparecer incluso antes (entre los 8 y los 11 meses de vida). Estas señales, igual que las primeras palabras del niño oyente, no se realizan siempre de la forma correcta. Pero sirven para expresar sus emociones.
  • 3. Frases signadas: Entre los 17 y los 22 meses, el lenguaje alcanza al menos 50 signos y los niños sordos comienzan a hacer sus primeras combinaciones de señas, para expresar ideas o percepciones más complejas.




También os dejamos el enlace a una blog dedicado a la enseñanza de niños y adolescentes sordos:

http://www.mihijosordo.org/donde-acudir-asociaciones.php








Aprendizaje lengua de signos en adultos.



Cuando un adulto recurre al aprendizaje de esta lengua, principalmente suele ser por dos motivos: un familiar cercano es sordo o con el paso de los años ha acabado obteniendo esta discapacidad.

Su aprendizaje no tiene mucha diferencia respecto a aprender una segunda lengua. La dificultad que tendrán estas personas es la vía comunicativa, ya que después de comunicarse durante gran parte de su vida a través de la oralidad este cambio suele suponerles un pequeño reto, pues están acostumbrados a usar las manos y las gesticulaciones del rostro para reforzar el mensaje, no para impartirlo.

Para aprender esta lengua, cuentan con la ayuda de asociaciones que ponen a su disposición academias o cursos donde pueden aprenderla, y mientras terminan de dominar este nuevo idioma cuentan con la ayuda de intérpretes que se encargan de proporcionarles ayuda comunicativa.


Pocas de estas personas acaban recurriendo a su aprendizaje, pues ven más cómodo, leer los labios de su interlocutor y hablar con ellos oralmente, ya que llevan hablando oralmente gran parte de su vida. Este método no es recomendado porque al prescindir de la vía auditiva pueden cometer fallos orales que lleven a interrumpir el mensaje.

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